Deforestación como problema de salud y no ecológico.
- Darío de Jesús Samperio Arellano
- 18 nov 2021
- 2 Min. de lectura
La directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), María Neira, explicó cómo los virus del Ébola, el SARS o el VIH/SIDA provinieron de los animales a los humanos después de la destrucción de selvas y bosques. Insistió en la necesidad de que los gobiernos y las personas entiendan que el cambio climático es un problema de salud pública, no solamente ecológico o de los activistas.
«La deforestación es una forma de tumbar esa barrera ambiental entre especies que nos protege de forma natural.» comentó en la entrevista publicada en el periódico digital El País. Neira especificó que, al cortar la selva para reemplazarla por agricultura intensiva, los animales que viven en ella sufren profundos cambios. La Fauna entra en contacto con la humanidad, lo que provoca la transmisión de enfermedades.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la crisis de la COVID-19 ha marcado la importancia de conservar y utilizar adecuadamente los recursos naturales, reconociendo que la salud de las personas está vinculada a los ecosistemas. De las personas que viven en extrema pobreza, el noventa por ciento, depende de los bosques para obtener su sustento. Cifra que incluye ocho millones de personas solamente en América Latina.
Según National Geographic, en la actualidad, la deforestación destruye gran parte de la flora del planeta. Los motivos se relacionan con la actividad humana, como la agricultura, y con aspectos naturales como los incendios forestales, lo que ocasiona la pérdida del hábitat de millones de especies.
Los suelos de bosques suelen ser húmedos, por lo que la ausencia de cubiertas arbóreas produce su sequía. El ciclo hidrológico, que devuelve el vapor del agua a la atmósfera, también es interrumpido, lo que puede transformar estas áreas en áridos desiertos. «Las selvas tropicales y los bosques pluviales podrían desaparecer completamente dentro de cien años si continúa el ritmo actual de deforestación.» explicó
La interrupción de tala, así como un balance mediante la plantación de árboles jóvenes que sustituyan a los viejos, son soluciones que presentó National Geographic. «El número de nuevas plantaciones de árboles aumenta cada año, pero el total todavía equivale a una ínfima parte del área forestal del planeta.» concluyó.



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