Crónica. Magnicidio de Colosio.
- Dannya Gabriela Gaytán Molina
- 18 nov 2021
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 20 nov 2021
El asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, candidato a la Presidencia de la República Mexicana por parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 1994; es considerado el primer magnicidio en México después de Álvaro Obregón. Colosio era el candidato favorito en la elección presidencial de dicho año, por lo que el pueblo mexicano se impactó tanto al ver la manera en que “la nueva esperanza del país” era asesinado frente a los ojos de una multitud de personas. Los grandes desatinos y omisiones dentro de la investigación desataron grandes sospechas e inconformidades por parte del pueblo mexicano.

A 27 años de uno de los asesinatos más históricos que el México actual pueda recordar, los hechos y la forma en que se realizó éste, sigue siendo impactante para el pueblo mexicano. Lo que pintaba un día normal de trabajo se convirtió en el último día de vida de aquel personaje tan admirable.
El miércoles 23 de marzo de 1994, el candidato llegó al aeropuerto de la ciudad de Tijuana, después de cumplir con su itinerario en La Paz, Baja California Sur; de inmediato se traslado a su mitin programado en la colonia Lomas Taurinas, (actualmente es conocida como la Plaza de la Unidad y la Esperanza en su honor). Dicho lugar fue escogido por Guillermo Hopkins, quien era su coordinador de logística, de acuerdo con el expediente del caso; el cual no contaba con las condiciones mínimas y necesarias de seguridad, no solo para Colosio, si no, para todos los asistentes, todo esto se pasó por alto.
Aproximadamente a las 17:00 horas del día en curso, cuando el candidato bajó de un templete sobre una camioneta donde ofreció su discurso, para después realizar su recorrido por las calles para conocer las peticiones de los habitantes de dicha colonia. Entre jaloneos, peticiones, muestras de cariño y gritos por parte de los residentes, se escucharon dos detonaciones de arma de fuego, que, tras diferentes investigaciones por parte de Expansión Política México, hoy se conoce que fue un arma tipo revolver de marca Taurus calibre .38 con matrícula 958400. Los disparos fueron recibidos por el candidato Colosio, quien sufrió un impacto en la cabeza y otro en el abdomen, se desvaneció y enseguida comenzó a desangrarse. Entre algunos habitantes de la colonia y los guardaespaldas, ayudaron a que el entonces candidato pudiera recibir de la manera más rápida la atención médica. En el evento, se encontraban dos ambulancias, dentro de una de ellas estaba la entonces directora del Hospital General de Tijuana, Rosalinda Guerra, quien ordenó que fuera trasladado de inmediato, según una nota de El Universal.
Entre miedo y confusiones, Mario Aburto Medina, fue detenido como principal sospechoso, ya que algunos de los guardaespaldas de Colosio aseguraban que él había accionado el arma. El agresor solo gritaba “fue el ruco, fue el ruco”, haciendo referencia a Vicente Mayoral, quien también fue detenido y procesado, según fuentes del periódico El País.
En una narración de los hechos por parte de El Universal, menciona que el candidato ingresó totalmente inconsciente a urgencias, sin embargo, aun contaba con pulso. Después de que el personal médico del hospital ya antes mencionado hiciera todo lo posible para salvar su vida, para las 19:45 horas del mismo día, Colosio fue declarado muerto. Se reconoce que prácticamente llegó sin vida al hospital, aun así, estuvo durante tres horas debatiéndose entre la vida y la muerte. Todo ocurrió tan rápido que para las 22:45 horas, Liébano Sáenz, el entonces secretario de Información y Propaganda de la campaña de Colosio, hace el informe oficial en una rueda de prensa de la defunción del priista “a pesar de los esfuerzos que se realizaron, el señor Licenciado Luis Donaldo Colosio (…) ha fallecido” mencionó Sáenz.
Las siguientes horas eran cruciales para saber quien o quienes eran los responsables del asesinato, mientras se llevaban a cabo los procesos de investigación correspondientes también se realizaba la necropsia al cuerpo de Colosio, para ver si existían indicios para culpar a los que ya estaban detenidos o buscar a los responsables.
Este es el claro ejemplo de un caso en el que la rapidez ha sido uno de los principales factores característicos, el problema es que no se sabe si para bien o para mal. Para la tarde del jueves 24 de marzo del 1994, el entonces Procurador General de la República, Diego Valadés, afirma públicamente que el autor material de los hechos contra el candidato Colosio había sido reconocido como Mario Abaurto Martínez, quien fue detenido en el lugar de los hechos, para después trasladarlo al penal de Almoloya de Juárez.
Horas más tarde el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari junto a su esposa Cecilia Occelli, reciben los restos de Colosio, una imagen abrumadora, ver bajar del avión el ataúd del priista acompañado de su esposa Diana Laura Riojas. Por lo que ese día Salinas declara día de luto para la nación mexicana.
No fue hasta el 31 de octubre del mismo año, cuando Mario Aburto Martínez es sentenciado a 42 años de prisión por el delito de homicidio calificado.
En la actualidad sigue siendo un tema de interés; tanto asi, que para diciembre del 2018, la Procuraduría General de la República (PGR) liberó un video del asesinato que había sido clasificado hasta el año 2035, llamado ataque al Lic. Colosio, ya que en octubre del mismo año el Instituto de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) aprobó la desclasificación de éste por petición de un ciudadano que lo necesitaba para continuar con su investigación, según informes del noticiero televisa.
Cada aniversario luctuoso del candidato Colosio las preguntas salen a flote, y tal vez nunca se encuentre una respuesta correcta.



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